¿Eres de Tepotzotlán y no conoces la zona
arqueológica de los Molinos de Xuchimanga?
Dicen que uno no puede amar lo que no
conoce y que tampoco se puede defender lo que no se ama. Para generaciones de tepotzotlecas
que rondan entre los 50 y los 70 y más años, los Molinos de Xuchimanga aún son
uno de los referentes que completaban el complejo del gran colegio jesuita de
Tepotzotlán, tanto como el templo de San Francisco Javier, o la Huerta o cada
uno de los claustros, entre otros símbolos importantes. Desafortunadamente, en
las últimas décadas del siglo pasado, tras de que el Instituto Nacional de
Antropología e Historia le expropiara dicha propiedad a la familia Monroy —actuales
dueños de la Hacienda de Xuchimanga (en las faldas del Jorobado)— los molinos,
en lugar de ser incorporados al resto del Museo Nacional del Virreinato, fueron
aislados (tapiando los accesos que les comunicaban con el resto del inmueble) y
sometidos, de manera absurda, a un proceso de destrucción que hoy en día ha
terminado con un, aproximadamente, 40 por ciento de lo que eran cuando fueron
requisados. Han sucumbido muros, techos, túneles, aparatos de molienda y han
sido saqueados sistemáticamente sus vestigios novohispanos y prehispánicos. Ah,
porque —por si fuera poco—, los Molinos ocupan, casi con toda certeza, parte de
lo que debió ser el conjunto imperial o templo mayor de los mexicas
tepotzotlecas.
En
el año 2008, ante el escandaloso abandono en que se tenía a los Molinos y aprovechando
que el gobierno tenía prevista la recuperación de diversos inmuebles para
celebrar el bicentenario de la independencia de México, la sociedad civil de
Tepotzotlán, con el cronista municipal don Gaudencio Neri Vargas a la cabeza,
presionó para que el INAH se hiciera responsable de lo que décadas atrás había
expropiado aparentemente para bien del pueblo y del museo. La entonces
directiva de ese INAH panista, prometió la restauración total de los
molinos y su eventual apertura al
público. ¿Qué sucedió? Bueno, se hicieron pésimos trabajos de restauración en
lo que fueran los potreros de los molinos, convirtiendo el espacio en la bodega
oficial del museo y no se hizo nada más. El supuesto fideicomiso para la
restauración había resultado un fraude.
Desde entonces, salvo
algunos atisbos de quererle estudiar en el ámbito académico, ninguna de las
directivas del museo han hecho lo correspondiente para evitar la destrucción
sistemática que a causa de la intemperie y del abandono, está acabando con esta
zona arqueológica única en su tipo en todo el país. Si bien es casi imposible
pensar que se puedan restaurar como los molinos novohispanos que eran antes, el
recuperarlos como un espacio de producción artística y cultural gestionada por
los diversos grupos, asociaciones, creadores, artistas, escritores, pintores
originarios de Tepotzotlán, podría ser una alternativa que evitara la
desaparición total de nuestros Molinos de Xuchimanga.
Las imágenes que acompañan este texto, fueron tomadas por un valiente compañero que se arriesgó a compartirlas con nosotros pero que prefiere guardarse en el anonimato para evitar represalias de quienes no quieren que se hable de los Molinos de Xuchimanga. ¿Reconocen desde dónde fueron tomadas? Es el hotel que se construyó, entre escándalos y oscuridades, en una de las esquinas históricas del colegio jesuita (aunque no era propiamente parte del conjunto, pero sí en relación con él). Es doloroso pensar que los Molinos de Xuchimanga pudiesen correr la misma suerte. Pareciera que hay quienes así lo están propiciando, aislándolos, descuidándolos, invisibilizándolos, dejando de pronunciar hasta su nombre. Por eso es que muchas de las nuevas generaciones de Tepotzotlán nunca han escuchado hablar de los molinos, muchos menos los conocen. ¿Será la hora de retomarlos para la sociedad civil de Tepotzotlán? ¿O estaremos dispuestos a perder una más de nuestras zonas arqueológicas? ¿O será acaso que la nueva directora del museo, quien ha dado muestras de una apertura sin precedentes y de un ánimo constructivo en su relación con el pueblo, marque un hito histórico y gestione la restauración y apertura de éste, nuestro espacio? ¿O tú que piensas, pueblo? ¿Conocías, acaso, los Molinos de Xuchimanga, patrimonio arqueológico de Tepotzotlán?
Zona Arqueológica Molinos de Xuchimanga, avenida Benito Juárez s/n, barrio de San Martín (Amaxac), CP 54600. Horarios de visita: nunca, está abandonada.
Texto propositivo hecho por el anticronista
del pueblo, Juan de Dios Maya Avila Ehmibäthä








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